Conducir por autopista suele percibirse como una tarea muy fácil de llevar a cabo. La carretera es amplia, no hay cruces y el tráfico fluye con mayor agilidad. Sin embargo, esta sensación de comodidad, relajación y exceso de confianza puede llevar a cometer errores, los cuales hacen que aumenten el riesgo de accidentes. La alta velocidad y la monotonía del camino, en ocasiones, se convierten en factores que exigen una conducción especialmente responsable. A continuación, te damos una serie de consejos claves para conducir bien en autopista y hacerlo de forma segura y responsable. Sigue todos estos pasos y todo irá mucho mejor.
Aplica estos consejos para conducir bien en autopista
Para conducir bien en autopista, uno de los aspectos más importantes es ser respetuoso con la velocidad. Recuerda que el límite es 120, pero hay tramos de menos velocidad, en los que tienes que ir bastante más lento. Aunque la autopista esté despejada y el vehículo tenga buenas prestaciones, ir por encima de la velocidad permitida hace que el tiempo de reacción se reduzca notablemente, lo que va a hacer que cualquier incidencia o accidente sea mucho más grave de los esperado. Por otro lado, si lo que te preocupa es tu situación financiera, con una conducción suave, que respete la velocidad marcada y que sea uniforme, tu vehículo va a consumir mucho menos, con lo que experimentarás un importante ahorro.
Por otro lado, recuerda que es fundamental mantener la distancia de seguridad con el coche que te precede. Lógicamente, cuanta más velocidad lleves, más grande tiene que ser esa distancia, ya que el vehículo tardará mucho más en frenar y recorrerá una serie de metros muy importante. Ten en cuenta que no sabes cómo se va a comportar el coche de delante en su conducción, con lo que es de vital importancia que tengas un margen para reaccionar ante un frenazo brusco, un movimiento inesperado o un accidente. Dicho esto, lo ideal es que mantengas una distancia de dos segundos con el coche de delante.
Seguimos descubriendo cómo conducir bien en autopista y llegamos a un punto que es fundamental. Estamos hablando del uso de los carriles. Ten en cuenta que el carril para conducir, en general, es el derecho. No es que sea el carril de los lentos, sino que el izquierdo tiene que tener mayor fluidez, pues es el que se va a dejar más libre para los adelantamientos.
Sabiendo esto, nunca permanezcas más tiempo de lo necesario en el carril izquierdo. Lo único que vas a lograr es que el tráfico sea mucho menos fluido y que aumente el riesgo de accidentes ante cualquier incidencia que surja. Una vez que adelantes, si queda mucho hasta que sigas pasando vehículos, lo que tienes que hacer es volver a meterte en el carril derecho. Ya tendrás la oportunidad de volver a salirte del mismo.
Por supuesto, todos los cambios de carril tienen que ser señalizados con los intermitentes. Esto es clave para avisar a los conductores de la maniobra que vas a realizar. Ellos sabrán lo que les espera y, lo normal, es que hagan todo lo posible para facilitarte la conducción.
Por supuesto, debe hacer todo lo posible para evitar distracciones. Estamos hablando de que vas conduciendo a una gran velocidad, por lo que cualquier distracción se puede pagar muy cara. Tienes que ir con los cinco sentidos en la carretera y olvidarte de cambiar la emisora de la radio, hablar con un acompañante mirando hacia él o echar un ojo al móvil que, además, está prohibido.
No pierdas mucho tiempo en configurar el aire acondicionado o la calefacción. Cada segundo cuenta. Además, en muchos casos, las distracciones son favorecidas por el mal estado del conductor. Con esto queremos decir que debes conducir en plenitud de condiciones. Si te encuentras mal, cansado, fatigado o con sueño, debes evitar coger el coche. Si te sientes raro cuando ya estás al volante, detente para poder descansar.
¡Lo importante es llegar!